Cataluña podría acumular más de 1,8 millones de toneladas de purines sin tratar en 2035 si no se actúa ya

Cataluña, una de las regiones líderes en producción porcina de España, enfrenta un reto ambiental, agrícola y económico de primer orden: la gestión del purín porcino. A pesar de los esfuerzos del sector para mejorar la eficiencia y reducir la generación de residuos, el crecimiento continuo de la cabaña porcina, la falta de infraestructura de tratamiento y las limitaciones normativas han generado una situación insostenible.

Crecimiento del sector porcino, aumento del purín

Desde 2013, la cabaña porcina catalana ha aumentado un 21%, y se proyecta que crecerá un 11% adicional hasta 2035. Este desarrollo ha tenido un impacto directo en la generación de purines. Solo desde 2014, se han generado cada año más de 1,4 millones de toneladas de purines excedentarios, que no pueden aplicarse directamente al campo por las restricciones legales de nitrógeno (170 kg N/ha).

Aunque el sector ha logrado mejoras en eficiencia, el volumen de purines sigue siendo elevado, y la capacidad de tratamiento no ha evolucionado al mismo ritmo. En 2024, las plantas de tratamiento de Cataluña gestionaron apenas 330.000 toneladas, menos del 25% del excedente. El resto, más de 1,25 millones de toneladas, quedó sin tratar.

Si esta tendencia continúa y no se amplía ni renueva la infraestructura actual, en 2035 Cataluña podría superar los 1,82 millones de toneladas de purines sin posibilidad de tratamiento, lo que supone un aumento del 24,3% respecto a 2024.

Impacto ambiental: el caso de los nitratos en aguas subterráneas

Las consecuencias ambientales ya son visibles. El 40% de la superficie de Cataluña está declarada como zona vulnerable a nitratos, muchas de ellas coinciden con zonas agrícolas e importantes cuencas hidrográficas. El uso excesivo de purín sin tratar ha provocado una contaminación creciente de aguas subterráneas, afectando no solo al medioambiente, sino también a la salud pública y al cumplimiento de las directivas europeas sobre aguas.

Además, el 38% de estas zonas vulnerables se sitúan a más de 50 km de una planta de tratamiento operativa, lo que limita aún más la capacidad logística de gestionar adecuadamente el residuo ganadero.

Un problema de sostenibilidad… y de empleo

La gestión deficiente del purín no solo es un problema ambiental, también amenaza la sostenibilidad económica del sector primario catalán. Un 70% de los trabajadores del sector agrícola y ganadero se encuentran en zonas vulnerables a nitratos. Si las plantas de tratamiento existentes desaparecen, el impacto podría poner en riesgo hasta 51.000 empleos en Cataluña, afectando de forma directa la economía rural.

Crecimiento del sector porcino, aumento del purín

Desde 2013, la cabaña porcina catalana ha aumentado un 21%, y se proyecta que crecerá un 11% adicional hasta 2035. Este desarrollo ha tenido un impacto directo en la generación de purines. Solo desde 2014, se han generado cada año más de 1,4 millones de toneladas de purines excedentarios, que no pueden aplicarse directamente al campo por las restricciones legales de nitrógeno (170 kg N/ha).

Aunque el sector ha logrado mejoras en eficiencia, el volumen de purines sigue siendo elevado, y la capacidad de tratamiento no ha evolucionado al mismo ritmo. En 2024, las plantas de tratamiento de Cataluña gestionaron apenas 330.000 toneladas, menos del 25% del excedente. El resto, más de 1,25 millones de toneladas, quedó sin tratar.

Si esta tendencia continúa y no se amplía ni renueva la infraestructura actual, en 2035 Cataluña podría superar los 1,82 millones de toneladas de purines sin posibilidad de tratamiento, lo que supone un aumento del 24,3% respecto a 2024.

¿Qué soluciones propone el OTPP?

Ante este escenario crítico, el Observatorio del Tratamiento de Purines de Porcino (OTPP), impulsado por ADAP y Cogen España, propone una estrategia integrada para transformar el modelo de gestión del purín. Las líneas prioritarias incluyen:

– Extender la vida útil de las plantas de tratamiento actuales y evitar su cierre prematuro.
– Impulsar un Plan Renove que permita modernizar e integrar tecnologías de desnitrificación y valorización.
– Apostar por el biometano como vía de sinergia energética con el tratamiento de residuos ganaderos.
– Desarrollar un marco normativo estable y específico para el tratamiento de purines.
– Planificar la construcción de nuevas plantas, distribuidas de forma estratégica por el territorio.

Una oportunidad para transformar el purín en recurso

Los purines no deben verse sólo como un residuo problemático. Si se tratan adecuadamente, pueden convertirse en una fuente de fertilizantes orgánicos, energía renovable (biogás o biometano) y un recurso valioso en la transición hacia una ganadería baja en emisiones.

La situación actual en Cataluña refleja un desequilibrio entre el crecimiento del sector porcino y la infraestructura necesaria para gestionarlo. No actuar a tiempo tendrá consecuencias ambientales, sociales y económicas profundas.

El momento de actuar es ahora

Cataluña se enfrenta a una decisión crítica: o se avanza hacia un modelo sostenible de gestión de purines, o se profundiza una crisis ambiental que ya está afectando al agua, el suelo y el futuro del sector ganadero.

El OTPP trabaja para que la primera opción sea posible, pero necesita del compromiso institucional, la inversión pública y privada y una visión a largo plazo que sitúe la sostenibilidad en el centro del desarrollo rural.