El sector porcino español, uno de los más potentes de Europa, cuenta con cerca de 90.000 granjas y más de 50 millones de animales. Esta gran capacidad de producción conlleva también una elevada generación de residuos: más de 60 millones de metros cúbicos de purines al año, una mezcla líquida rica en nutrientes, especialmente nitrógeno.
¿Qué contienen los purines?
El purín porcino tiene un alto contenido en nitrógeno (N), mayoritariamente en forma amoniacal (hasta un 75%). La carga de nitrógeno varía según el tipo de animal:
- Purín de madres reproductoras: 3,05 kg N/m³
- Purín de cebo: 5,54 kg N/m³
Tradicionalmente, estos purines se han aprovechado como fertilizante natural en la agricultura. Sin embargo, este uso sólo es viable cuando hay superficie agrícola suficiente cerca de las explotaciones.
Exceso de nitrógeno y zonas de alta concentración ganadera
En zonas donde existe una alta densidad de explotaciones industriales, se genera un volumen de purines que supera con creces la capacidad de absorción del suelo agrícola local.
Cuando el nitrógeno no se gestiona adecuadamente, se filtra al subsuelo en forma de nitratos (NO₃⁻), generando un grave problema ambiental: la contaminación de acuíferos y aguas superficiales.
Un problema persistente a nivel europeo
La contaminación por nitratos de origen agrario ha sido una preocupación en Europa desde hace décadas. Por ello, en 1991 se aprobó la Directiva 91/676/CEE del Consejo, conocida como la Directiva de Nitratos, con dos objetivos principales:
- Reducir la contaminación existente de las aguas causada por nitratos procedentes de fuentes agrarias.
- Prevenir nuevas contaminaciones, a través de regulaciones y buenas prácticas.
España y el incumplimiento de la normativa europea
España trasvasó esta directiva al ordenamiento jurídico mediante el Real Decreto 261/1996, posteriormente derogado y sustituido por el RD 47/2022. Sin embargo, los incumplimientos han sido reiterados, en aspectos clave como:
- Identificación y actualización de Zonas Vulnerables a Nitratos (ZVN)
- Elaboración de Programas de Actuación eficaces en las comunidades autónomas
- Aplicación de medidas restrictivas para evitar la saturación de nitrógeno en el suelo
Debido a ello, España ha sido sancionada repetidamente y demandada ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).
¿Qué son las Zonas Vulnerables a los Nitratos (ZVN)?
Una ZVN es aquella área donde se ha constatado que los niveles de nitratos en el agua están por encima de los límites establecidos por la Directiva (50 mg/l), o que están en riesgo de superar ese umbral. En estas zonas, la cantidad máxima de nitrógeno que puede aplicarse al suelo es de 170 kg N/ha al año.
La situación actual: lejos de mejorar
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico junto con el Ministerio de Agricultura, realiza informes periódicos de seguimiento. El más reciente, correspondiente al periodo 2020-2023, se basa en:
- Análisis de masas de agua según la Directiva Marco del Agua (2000/60/CE)
- Metodología Eurostat OCE-2013 para el cálculo del balance anual de nitrógeno por CCAA
- Evaluación del cumplimiento de los programas de actuación: capacidad de almacenamiento, épocas de aplicación, métodos de distribución, etc.
Conclusión: el problema se agrava
El último informe constata que la situación no ha mejorado: las concentraciones de nitratos en aguas subterráneas siguen siendo elevadas y el número de ZVN ha aumentado en todas las comunidades autónomas.
Hacia una gestión más sostenible
La gestión del nitrógeno excedente en purines porcinos exige tecnologías avanzadas de tratamiento (como stripping, ósmosis, compostaje o acidificación), mejores políticas de planificación territorial y un mayor compromiso por parte del conjunto del sector agroganadero.
Evitar la saturación de suelos, proteger los acuíferos y cumplir con los objetivos ambientales europeos no es solo una obligación legal, sino una necesidad ambiental urgente.